Resucita tu viejo ordenador

Veamos cómo explotar al máximo los recursos de los que dispone nuestro viejo PC y cómo actualizarlo según nuestras necesidades

Javier García-Retamero Redondo

PC antiguo

10 marzo 2011

¿Realmente es necesario que renovemos nuestros equipos al ritmo que lo hace la tecnología? ¿Aprovechamos la potencia de los ordenadores que tenemos en casa? Veamos cómo explotar al máximo los recursos de los que dispone nuestro viejo PC y cómo actualizarlo según nuestras necesidades.

NIVEL: INTERMEDIO

Paso 1. La utilidad de los equipos antiguos

Durante las últimas dos décadas los ordenadores han evolucionado a un ritmo vertiginoso. Cada nueva generación es capaz de ejecutar aplicaciones más avanzadas y complejas que su predecesora, lo que ha propiciado que algunos PCs pasen en poco tiempo a formar parte de la historia y queden relegados como auténticas piezas de museo.

PC antiguo

Basta echar un vistazo a la página web del Obsolete Computer Museum (museo de los ordenadores obsoletos) para hacernos una idea. No obstante, antes de llevar ese viejo equipo que tienes en casa a un punto de reciclaje, hazte la siguiente pregunta: ¿por qué no aprovechar su capacidad de procesamiento para ejecutar aplicaciones actuales? Antes de entrar en detalles, enumeraremos algunos usos que nos permitirían sacar partido a esos equipos antiguos.

En primer lugar, podemos utilizarlo para diseñar un clúster de alto rendimiento. Para lograrlo, en este contexto debemos combinar varios equipos poco potentes, de manera que sean capaces de unir su capacidad de cálculo para enfrentarse a la ejecución de tareas relativamente exigentes que solo podría llevar a cabo un equipo más potente.

También tenemos la posibilidad de utilizarlo como un «terminal tonto», de modo que sea factible acceder con él a través de nuestra red a aplicaciones que se ejecutan en otro ordenador más potente. Solamente necesita el hardware básico para funcionar y una tarjeta de red que le permita efectuar la conexión de forma remota. Edubuntu (www.tcosproject.org) es un ejemplo de distribución preparada para crear un entorno servidor-terminales tontos.

Una tercera aplicación nos traslada al entorno del Cloud Computing. Se trata de tener en el equipo el sistema operativo, un navegador web y el resto de aplicaciones ejecutarlas a través de la Nube.

Una cuarta opción consiste en transformarlo en un servidor dedicado, de manera que resuelva necesidades concretas, como pueden ser la gestión DHCP, DNS, proxy, servidor de correo, web, FTP, etc.

Paso 2. Amplía antes que desechar

Analiza para qué utilizas el equipo y cuál será el uso que harás de él. Así, puede resultarte interesante aumentar la capacidad de almacenamiento conectando dispositivos externos, como lápices de memoria o discos duros, al puerto USB 2.0 para tener una aceptable velocidad de transferencia. En segundo lugar, plantéate cambiar la pantalla, pero revisa qué conector utiliza tu tarjeta gráfica y cuál es la resolución máxima que soporta. De nada nos vale una pantalla de alta definición de 21 pulgadas si nuestra tarjeta solo soporta 800 x 600 ppp y 16 bits de color.

Memorias USB Kingston

En tercer lugar, piensa en el overclocking. Algunos micros y tarjetas gráficas te dan la posibilidad de aumentar la velocidad de forma progresiva manipulando el hardware o el software (a través de la BIOS o mediante un programa en Windows). No olvides controlar la temperatura del dispositivo al que estás subiendo la velocidad, mejorando, si fuera necesario, su refrigeración. En cuarto lugar, es una buena idea ampliar la memoria RAM. Si no encuentras los módulos adecuados o ya tienes la máxima cantidad instalada, puedes recurrir a una solución, que aunque no es la ideal, puede resultar útil: utiliza una memoria USB como caché empleando eBoostr. Veámoslo con mayor detenimiento.

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