Revive tu PC con Windows 7

El último sistema de Microsoft permite insuflar nueva vida a viejos equipos gobernados con Windows XP dedicándole un esfuerzo mínimo

Enrique Sánchez rojo

Revive tu PC con Windows 7

16 marzo 2011

El último sistema de Microsoft permite insuflar nueva vida a viejos equipos gobernados con Windows XP dedicándole un esfuerzo mínimo. Exprime tu viejo PC sin renunciar a lo más nuevo

NIVEL: INTERMEDIO

Si por algo se distingue Windows 7 es por mejorar las prestaciones de cualquier equipo que tuviera instalado Windows Vista. Y es que a igual procesador, memoria y disco duro, lo habitual es que un mismo PC funcione mucho mejor con Windows 7 que con Vista. Es un hecho inédito en la historia de Windows, donde cada nueva versión necesitaba más recursos que la anterior. Esto se explica porque Windows 7 se desarrolló con el objetivo de resolver los problemas de Vista en cuanto al rendimiento y quejas de los usuarios.

En cualquier caso, esta optimización de Windows 7 respecto a Vista tiene una consecuencia importante para los propietarios de PCs más antiguos: muchos de los PCs vendidos en su día con Windows XP pueden manejar sin grandes problemas Windows 7. De esta forma podemos disfrutar de la última tecnología sin necesidad de cambiar nuestro equipo, amortizándolo así más tiempo, algo muy interesante en tiempos de crisis como los actuales.

En los pasos siguientes vamos a ver desde el principio los aspectos a tener en cuenta para dar nueva vida a nuestro viejo PC instalándole Windows 7, así como algunos sencillos trucos para optimizar su funcionamiento en el caso de que la configuración no sea demasiado potente.

Paso 1. Evalúa los requisitos

Lo primero que tendremos que tener presente son los requisitos mínimos de hardware que anuncia Microsoft para instalar Windows 7 32 bits: procesador de 1 GHz, 1 Gbyte de memoria RAM, 16 Gbytes de espacio libre en disco, y una gráfica con soporte para DirectX9 y 128 Mbytes de memoria de vídeo. Esto último solo si aspiramos a disfrutar de la nueva interfaz Aero.

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Lo bueno de esta lista es que cubre la práctica mayoría de los PCs vendidos durante los últimos años, siendo los requisitos muy poco exigentes. Otra cosa distinta es que esa configuración sea suficiente para mover con soltura el sistema operativo. En este sentido y de acuerdo con nuestra experiencia, recomendamos tener un mínimo de 2 Gby­tes de memoria RAM, un disco duro de al menos 80 Gbytes y un procesador de doble núcleo si es posible. Esto último nos garantizará un buen rendimiento utilizando Windows 7 y sus aplicaciones, aunque no sea lo mínimo para funcionar.

Paso 2. Ampliaciones en un portátil

Si la configuración de nuestro equipo encaja sin problemas con lo que indicamos en el punto anterior, quizá podéis saltaros este paso directamente. En caso contrario, conviene evaluar las posibles ampliaciones que podemos realizar para mejorar las prestaciones de nuestro PC y, con ello, prepararlo mejor para ejecutar Windows 7.

En el caso de los portátiles las únicas ampliaciones lógicas son las referidas a la memoria RAM (recomendables 2 Gbytes) o la unidad de disco. Para la RAM podemos visitar la web de Kingston y el buscador de memoria de su home. Ahí, podemos localizar el módulo exacto para nuestro portátil según su fabricante y modelo, e incluso tendremos la opción de comprarlo on-line o buscarlo en diferentes tiendas de Internet. Más tarde, podremos instalar el módulo en la ranura correspondiente, generalmente ubicada en la parte inferior del portátil, aunque su posición varía mucho de un fabricante a otro (en caso de duda consulta el manual).

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La opción de cambiar el disco duro solo es interesante si tenemos una unidad muy pequeña (por ejemplo 40 Gbytes), en no muy buen estado o con un nivel de prestaciones realmente bajo. En este caso tendremos que extraer la unidad de disco actual y comprobar si se trata de un disco SATA (el más moderno, con un pequeño conector similar al USB) o PATA (el más antiguo, compuesto por un único conector de 40 pines). Según la interfaz tendremos que buscar una unidad en nuestra tienda habitual, cuyos precios en cualquier caso son bastante ajustados (desde unos 60 euros).

Paso 3. Ampliaciones de un sobremesa

En el caso de un sobremesa las ampliaciones más recomendables pasan por la memoria RAM y la gráfica, aunque aquí las posibilidades son mucho más extensas. Si tenemos un equipo de una marca conocida podemos utilizar el mismo buscador de memoria Kingston que indicábamos en el paso anterior. En caso contrario, habrá que tirar de manual o especificaciones de la placa base para comprobar qué módulos son compatibles con ella. Dado que el precio de la RAM para PCs de sobremesa suele ser más ajustado y dispondremos de mayor número de bancos DIMM, no sería una mala idea optar por montar directamente 4 Gbytes, aunque en todo caso nunca menos de 2 Gbytes.

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El tema de la gráfica es importante si tenemos una tarjeta realmente antigua o poco potente, y queremos disfrutar de la nueva interfaz Aero. En este caso será cuestión de comprobar el tipo de puerto gráfico de la placa (AGP o PCI-Express), y localizar en nuestra tienda o lugares como eBay una que sea compatible. En todo caso, cualquier aceleradora de cierta calidad lanzada durante los últimos años nos servirá para este propósito.

Respecto al disco duro, dado que las unidades para equipos de sobremesa ofrecen desde hace ya varios años buenas capacidades (de 80 Gbytes para arriba), no es una necesidad demasiado importante. Aun así, cualquier unidad moderna ofrecerá más velocidad, fiabilidad o capacidad que nuestro viejo disco por lo que, si lo consideramos necesario, podría ser una ampliación opcional a tener presente.

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