Tu red social es tu oficina

Llevo casi diez años sin trabajar en una oficina (o, en mi caso, redacción) convencional. Trabajo desde casa, en cafeterías con Internet inalámbrica o sin ella, en casa de amigos y en oficinas prestadas. Ocasionalmente, en la oficina del cliente. Mi caso no es raro: entre los trabajadores de la información, lo que algunos, con más o menos ironía, llaman el Cognitariado, empieza a ser la norma

Javier Candeira

Tu red social es tu oficina

7 junio 2010

Llevo casi diez años sin trabajar en una oficina (o, en mi caso, redacción) convencional. Trabajo desde casa, en cafeterías con Internet inalámbrica o sin ella, en casa de amigos y en oficinas prestadas. Ocasionalmente, en la oficina del cliente. Mi caso no es raro: entre los trabajadores de la información, lo que algunos, con más o menos ironía, llaman el Cognitariado, empieza a ser la norma.

En el sector creativo siempre ha habido colaboradores externos y empresarios de esas particulares empresas de una sola persona también conocidos como «trabajadores autónomos». El ascenso de la Internet comercial hizo posible que muchas más áreas se sacaran fuera de la oficina. Pero el trabajar remotamente no es la única diferencia que existe entre los modos de trabajo tradicionales y las nuevas tendencias laborales.

Las redes sociales en su sentido más amplio siempre han sido un recurso al que recurrir. Nuestros padres preguntaban a sus amigos si conocían a alguien que pudiera hacer tal cosa o si sabían dónde encontrar la respuesta a algún problema, y lo hacían el fin de semana en su partido de fútbol o en los cumpleaños y bodas, que era donde podían encontrar no solo a su círculo más cercano, sino a las personas que definen una red social: el amigo-de-un-amigo, la compañera-de-trabajo-del-hermano.

Los servicios de redes sociales on-line han permitido recrear esa dinámica acercándola al tiempo real. Ahora uno puede plantear esas preguntas en Twitter, Facebook, en sus listas de correo dedicadas a temas profesionales, y obtener la respuesta el mismo día en vez de esperar al fin de semana o a la siguiente reunión familiar. El dibujante de cómics Mauro Entrialgo usa con frecuencia su cuenta de Twitter para resolver preguntas sobre distintos usos lingüísticos en distintas partes de España, lo que le permite recopilar respuestas entre un público de miles de personas a las que él no conoce, pero que lo conocen a él, incluso en provincias donde él no ha estado ni conoce a nadie. Los que no tenemos un perfil público tan elevado podemos hacer lo mismo en listas de correo especializadas, que se distinguen por la auto-selección de los individuos que participan.

El ejército norteamericano también se ha dado cuenta de este valor y recientemente ha retirado el bloqueo sobre las redes sociales entre su personal. Los sitios pornográficos y de apuestas siguen prohibidos, pero los soldados pueden usar Facebook o Twitter, porque los mandos han acabado por reconocer su valor como herramientas a la hora de encontrar soluciones rápidas a problemas con circunstancias cambiantes.

En cierto modo, este reconocimiento es una extensión al área laboral de muchos principios reconocidos en otros campos. El software libre nos dice que puede ser muy favorable para una empresa poder acceder al conocimiento y trabajo de otros colaboradores externos a la empresa, quizá incluso empleados de empresas de la competencia, y que estas ventajas sobrepasan en muchísimo a la ventaja, real o imaginada, de guardar todo el código bajo siete llaves.

Un problema de las empresas es el groupthink o mentalidad de grupo: dado que la gente contratada tiene perfiles parecidos y el mismo tipo de información previa, incentivos, etcétera, las respuestas tienden a acercarse a una «media». Sin embargo, las redes sociales rebajan ese sesgo. Entre mis contactos está la familia de mi mujer, los vecinos de la comunidad de mi edificio, la gente con la que he estudiado hace años. Cuando me atasco, con frecuencia hay entre ellos una persona lo bastante distinta de mí para tener una perspectiva nueva, o estar especializado en algo de lo que yo lo ignoro todo.

Mi oficina no es donde está mi sombrero, sino donde está mi atención. Y como autónomo que soy, no ficho en el reloj de la puerta, sino que meto mi contraseña en Twitter o en mi cuenta de correo.

Temas Relacionados
Loading...