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Todo lo que debes saber para elegir una memoria Flash

Son muy pequeñas, ligeras y, sobre todo, capaces de almacenar grandes cantidades de toda clase de información en una amplia variedad de dispositivos

Javier Rodríguez

Apertura tarjetas de memoria Flash

16 abril 2013

Las memorias Flash son muy pequeñas, ligeras y, sobre todo, capaces de almacenar grandes cantidades de toda clase de información en una amplia variedad de dispositivos.

Desde que hicieran su aparición por primera vez estas reducidas piezas de plástico con electrónica en su interior, se han extendido a todo tipo de dispositivos electrónicos; desde teléfonos inteligentes pasando por tabletas, consolas de videojuegos o lectores de libros electrónicos. Están presentes hasta en nuestros ordenadores y, en definitiva, en cualquier dispositivo que por su tamaño y características requiera de un soporte compacto y con unas capacidades de almacenamiento contenidas.

Un poco de historia

Desde que el primero de estos soportes de almacenamiento hiciese su aparición por primera vez en 1994 bajo la denominación CompactFlash (CF), han ido apareciendo en el mercado muchas otras opciones y especificaciones, desde las más difundidas y universales actualmente, como las Secure Digital (SD), hasta aquellas otras cuyo nacimiento tuvo más que ver con la intención de controlar un nicho de mercado que no el hecho de ofrecer una propuesta con mayores prestaciones o capacidad de almacenamiento. Este es el caso de las Memory Stick concebidas por Sony y que datan desde principios de 1997, o las xD cuyas especificaciones fueron concebidas por los fabricantes Olympus y Fujifilm para el uso mayoritario en sus respectivos productos allá por 2002.

Compact Flash Extreme Pro SanDisk

• Cuando se trata de obtener la máxima velocidad y capacidad de almacenamiento, las tarjetas CompactFlash continúan representando la mejor opción. De hecho, su uso ha quedado prácticamente restringido a dispositivos profesionales de fotografía y captura de vídeo.

Sin embargo, y tal y como ocurre con otras parcelas de la tecnología, al final ha sido el propio mercado quien ha impuesto su criterio reduciendo ampliamente el uso de este tipo de soportes fundamentalmente a las tarjetas SD y CF. Si bien aún se pueden adquirir el resto de opciones principalmente para dar soluciones por compatibilidad a los equipos que todavía las utilizan, más que como respuesta a la demanda de nuevos productos que, en su diseño, hagan uso de tarjetas xD o Memory Stick (en sus diversas variantes) como soporte principal de almacenamiento.

Sony es quizá el único de los fabricantes que aún persiste en su empeño de mantener opciones propietarias principalmente en sus consolas de juegos, y si en las anteriores Memory Stick eran las únicas opciones de almacenamiento de esta categoría donde se hacía uso de tecnologías de DRM (cabe reseñar que las SD también admiten esquemas de protección digital para los contenidos), las más recientes PS Vita Memory Card que han nacido para sustituir a los antiguos discos UMD, también propietarios de Sony, continúan la misma senda con un formato físico más reducido y en capacidades que comprenden desde los 4 Gbytes hasta los 32 Gbytes.

Para complicar aún más las cosas, cada una de las principales especificaciones (CF, SD, Memory Stick o xD) ha ido creando diferentes variaciones o tipos a lo largo de los años con el objeto de cubrir en cada caso las necesidades de los fabricantes y usuarios en dos áreas principales: capacidades de almacenamiento cada vez mayores, atendiendo por ejemplo a la aparición de nuevos dispositivos capaces de grabar vídeo en formatos de alta definición; y también a la necesidad de guardar (y leer) datos a velocidades también mayores.

Formatos y compatibilidad

SDXC I

• Cuando elegimos una tarjeta de memoria, hemos de prestar atención no solo a la capacidad de almacenamiento que ofrece, sino también vigilar que la velocidad proporcionada se adecue lo más posible al dispositivo sobre la que vayamos a utilizarla.

Centrándonos en los dos tipos de tarjeta de uso más común, SD y FC, donde puede existir una mayor confusión a la hora de decidirnos sobre el tipo de tarjeta que más nos conviene utilizar en nuestro dispositivo es precisamente con las tarjetas SD, donde sobre cada una de las diferentes evoluciones de la especificación (SD, SDHC, SDXC, etc.) se suman los identificadores de velocidad conocidos Speed Class o UHS Speed Class.

Para simplificar, las tarjetas SD admiten capacidades máximas de 2 Gbytes; mientras que en las SDHC se llega hasta los 32 Gbytes; y en las SDXC la especificación permite capacidades máximas de almacenamiento de hasta 2 Tbytes, aunque por lo general no sobrepasan los 128 Gbytes en la actualidad. Ahora bien, mientras que las tarjetas SD y SDHC utilizan el sistema de formato de archivos FAT 12 y 16, en el primer caso, y FAT 32 en el segundo, las tarjetas SDXC emplea el más moderno ExFAT. La implicación de estas últimas es que el formato de archivos ExFAT solo está soportado de forma nativa a partir de Windows 7, mientras que en Windows XP requiere de la instalación del Service Pack 2 y en Windows XP precisa de la aplicación de un parche de actualización. Los usuarios de equipos Mac OS X requieren de 10.6.5; si bien tendrán soporte nativo de SDXC en lectura, escritura y formateo a partir de la versión 10.7.

Adaptador micro SD

• A diferencia de lo que ocurre con los adaptadores SD a CompactFlash o Memory Stick a SD, en los adaptadores micro-SD a mini-SD, micro-SD a SD o miniSD a SD no se está reduciendo la velocidad de escritura o lectura.

En cuanto al uso sobre dispositivos, y al igual que ocurre con el resto de formatos, la compatibilidad vendrá determinada por el propio fabricante. En este sentido, ten en cuenta que, aunque los diferentes tipos de tarjetas SD son compatibles hacia adelante, es decir que podrás utilizar una SD o SDHC en un dispositivo que admita SDXC, no ocurre lo mismo hacia atrás. En el caso de las SDXC también hay que tener en cuenta las diferencias en la velocidad del bus, puesto que las marcadas con Speed Class y las UHS-I Class hacen referencia dos tipos de buses incompatibles entre sí.

En las tarjetas CF es más sencillo, dado que solo tendremos que distinguir fundamentalmente entre capacidad y velocidad ofrecida. En este sentido lo que interesa averiguar a la hora de comprar la tarjeta más adecuada para un dispositivo es conocer si soporta tarjetas CF Tipo I o II (o bien ambas) y si soportan el protocolo UDMA cuyas tarjetas arrojan velocidades de transferencia de hasta 120 Mbytes por segundo (de ahora en adelante MB/s). Hay que tener en cuenta la distinción entre los dos tipos, dado que las CF Tipo II son ligeramente más gruesas. A efectos prácticos, en la actualidad encontramos que prácticamente todos los dispositivos que utilizan tarjetas CF como almacenamiento lo hacen con ambos tipos y también con soporte de protocolo UDMA.

Rendimiento

No mejoraremos el rendimiento del dispositivo utilizando una tarjeta de mayor velocidad, por ejemplo una SDXC Speed Class 10 sobre un dispositivo cuya fabricante recomienda el uso de una Class 6. Conviene tener en cuenta que esto es así porque en la transferencia de información hacia la tarjeta no solo juega un papel fundamental la velocidad de la propia memoria Flash sino también el tamaño y velocidad del buffer del dispositivo; algo que también se puede aplicar a las tarjetas Compact Flash.

Micro-SD

• Al contrario de lo que ocurre con la diferencia de tipos en otras especificaciones, las micro-SD o mini-SD mantienen la misma capacidad y cotas de velocidad que sus hermanas mayores.

Por ejemplo, en las cámaras fotográficas o de vídeo de gama baja y media, el modo de ráfaga u horquillado de imágenes ofrecen unos valores bastante inferiores cuando se comparan con los proporcionados por las cámaras Prosumer o profesionales. Y a la inversa, utilizando tarjetas SD del tipo adecuado (por ejemplo SDXC) con una Class Speed inferior estará mermando las prestaciones del dispositivo a la hora de transferir los datos, especialmente en grabación de vídeo Full HD o en cámaras fotográficas con una cantidad elevada de megapíxeles cuando se utiliza en el modo de ráfaga.

En definitiva, solo te interesará utilizar las más SDXC o CF UDMA más rápidas si disparas en RAW, especialmente si se hace en combinación con el modo de ráfaga, o si además cuando se graba vídeo se hace a la máxima resolución y calidad de compresión posibles. Estas son las situaciones donde el hardware de tu equipo precisará que la tarjeta esté a la altura, tanto por capacidad como por velocidad.

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